En mi última visita por Argentina estuve dando otra vuelta por la interminable cantidad de “tesoros de la historia familiar” que se desparraman por la casa de mis padres.
Algo que es una constante en nuestras vidas son los libros… y las innumerables bibliotecas que aparecen a la vuelta de cada esquina. “Fijate en la biblioteca del pasillo… no la del escritorio de tu padre… “, ” estará en las bibliotecas de arriba?” o las de abajo…mesitas de luces. Aparadores. Como hongos salen libros por todos lados y siempre están siendo leídos por alguien.
Esta vez, mientras que esperaba que terminara de centrifugar el lavarropas (despues de haber lavado a mano “los vestiditos” ); encontré una biblioteca en el lavadero. Si… de no creer. Aparentemente, a falta de estantes, algunos de los libros de mis abuelos terminaron ahi, cuidados junto a la ropa por planchar. Muchos de esos libros que llegaron de las bibliotecas de mis abuelos fueron donados a bibliotecas públicas. Pero algunos quedaron…

librosrusos

Mi abuela creo, era la fanática de la literatura rusa. Y mi abuelo era fanático de Rusia: su pueblo, su capacidad tecnológica, historia. En 1991  en uno de sus viajes a Europa, sumaron Rusia.
En esta nueva biblioteca había todo tipo de libros, de los mas variados: “Las revoluciones rusas” ahi en el centro. “Lo mejor de la Ciencia Ficción rusa”, el rojo. “Los pueblos de la Unión Sovietica”… “Siberia”… Los clásicos tambien estaban, pero eso es mas fácil de encontrar en cualquier biblioteca. Tambien encontramos, ya después con mi madre haciendo de guía turistica por la biblioteca; libros técnicos sobre agua, suelo y riego (el área donde mi abuelo era experto) EN ruso…

titanes

Entre todos esos libros, estaba este: “Los titanes de la literatura infantil”. Libro editado en 1941 en Buenos Aires. “Lo que todos los niños deben leer”. Me imagino a mi abuelo, siempre de traje y corbata y su pipa.. nombrando a Grimm, Andersen, Perrault, De Amicis, Wilde… como esos autores que mi madre, o yo años despues, debíamos leer!
No me acuerdo haber leído este libro en particular aunque si muchos de esos autores. Este libro polvoriento, destartalado y con ese olor a humedad que tienen los libros viejos, en realidad guardaba un secreto mas lindo en su primera página:

dedicatoria

La letra prolijita de mi abuelo… que siempre fechaba los libros.
Me lo imagino a él, con mi abuela, mirando libros en una librería… jóvenes. Sin niños todavía que “debían” leer éstos cuentos, pero quizás ya imaginandolos. Mi mamá, la primera, nació en el ’46… y éste libro lo compraron en Agosto del ’44… supongo que pensando en los cuentos que mas adelante, cuando tuvieran hijos, leerían.
Es raro pensar a tus abuelos que siempre estuvieron ahi como abuelos, en un rol de jóvenes despreocupados… sin hijos, sin apuro… de compras un día… llevándose un libro a casa después de un café en su La Plata natal. Libro que 71 años después la nieta que todavía ni imaginaban tendrían se lleva en su valija para poder desenpolvarlo y leerselo a esos bisnietos que en el ’44 tampoco imaginaban todavía.

biblio

Hoy descansa en mi biblioteca aca en Holanda, junto a los José Hernández, García Marquez, Galeano… autores que mis niños también “deberán” leer…

Aquí abajo una acuarela y lapicera rapidita que hice del momento en que Valentina, mi hija de 3 años, entendió de donde venía el libro… lo agarró y abrazó y dijo… “yo amo las historias”.
… esos jóvenes del ’44 estarían muy contentos. Y eso ya es un buen comienzo…vale

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